Tests COVID: fundamentos, sensibilidad y especificidad

En esta entrada hablaré sobre cómo funcionan los tests rápidos de detección de anticuerpos, cómo evaluar su eficacia y posibles tests futuros.

Los tests rápidos de anticuerpos se basan en un principio similar al de los tests de embarazo. Los tests de embarazo se diseñaron para detectar la presencia de la hormona gonadotropina coriónica humana, la cual se produce durante la gestación. Por ello, es un indicador de embarazo en mujeres en etapa fértil.

Al igual que los tests de embarazo, los tests de detección de anticuerpos COVID-19 responden ante la presencia de una molécula objetivo: en este caso las inmunoglobulinas G y M, las cuales se pueden encontrar en el suero sanguíneo.

Uno de los dogmas de la Biología moderna es el conocido como modelo o mecanismo de reconocimiento llave-cerradura. Simplificando muchísimo, esto quiere decir que distintos mecanismos de reconocimiento entre moléculas son altamente específicos y tienden a encajar como lo hace una llave en una cerradura. Debo recalcar que el reconocimiento no ocurre de una manera rígida,  sino que las moléculas poseen una flexibilidad y capacidad de adaptación para que el reconocimiento se produzca. 

Cuando se deposita una gota de sangre en la tira del test, se le añade una gota de un reactivo. Tras mezclarse, la gota de sangre y el reactivo migrarán por capilaridad a través de la tira de la misma manera que lo haría un sistema de autorriego con cuerdas de algodón. La mezcla de reactivo contiene una molécula que actuará como la cerradura (o la llave, según como se mire) y si la sangre contiene el anticuerpo específico, se unirá a la cerradura como lo haría una llave. En el caso que no se reconozcan, migrarán separadamente.

Cerca del otro extremo de la tira hay una zona donde está adherido otro anticuerpo diseñado para que reconozca específicamente las dos moléculas unidas (el complejo antígeno-anticuerpo). En el momento en que las moléculas hayan migrado hasta el otro extremo de forma conjunta y a su vez sean reconocidas por el segundo anticuerpo, esa zona se coloreará e indicará la presencia de las tres moléculas unidas: Anticuerpo (IgG COVID en sangre)–antígeno (gota de reactivo)–Anticuerpo (unido en la tira del test). En el caso contrario, si no se colorea la zona, indica que no había suficiente complejo para que sea perceptible, o bien, porque directamente no había moléculas de anticuerpo anti COVID desde el principio. Esto me lleva ahora al tema de la sensibilidad y la especificidad. 

Al principio, estos tests guardaban mucha polémica debido a que podían ser poco sensibles o poco específicos (o ambos) ya que nos encontrábamos en el inicio de la pandemia y no había dado tiempo a hacer ensayos más robustos.

La especificidad, como su nombre indica, caracteriza cuán específica es la prueba para detectar la molécula en cuestión. Esto es: si la prueba realmente detecta lo que tiene que detectar.

La sensibilidad es cuán sensible es la prueba para detectar la molécula en particular por muy diluida que esté. Si la molécula está en una concentración baja, ¿será capaz de detectarla? ¿necesitamos una concentración muy alta para que la muestra dé el resultado que debería obtener?

En términos de teoría de la probabilidad, la especificidad se refiere a que si la prueba dio negativo, se deba a que realmente era un VERDADERO NEGATIVO y la sensibilidad es la capacidad del test de detectar un VERDADERO POSITIVO y se calculan de la siguiente forma:

  • Sensibilidad = la cantidad de verdaderos positivos dividido entre la suma de los verdaderos positivos y los falsos negativos.
      • VP/VP+FN
  • Especificidad = la cantidad de verdaderos negativos dividido entre la suma de verdaderos negativos y los falsos positivos.
      • VN/VN+FP

Un test es poco sensible si se le «escapan» muchas personas positivas y que han sido detectadas como negativas (falsos negativos, se puede ver en el denominador) y un test es poco específico si da positivo a personas que realmente no lo eran (falsos positivos, se puede ver en el denominador). 

En la práctica, se ha observado una ligera tendencia en los tests de anticuerpos COVID con falsos positivos para la IgM (el test sobreestima la incidencia de IgM en la población) y falsos negativos para IgG (el test subestima la cantidad de personas que tienen anticuerpos IgG). Sin embargo, en medicina nada es perfecto y como he explicado en un artículo anterior, los tests de detección de anticuerpos (tests rápidos en su mayoría) tienen un objetivo muy distinto a los de detección de la presencia del virus (PCR). 

Es menos peligroso que se nos escape la detección de una persona potencialmente inmune a que se nos escape la detección de una persona contagiadora: de los males, el menor.

  • ¿Por qué es preferible un falso negativo en un test de detección de anticuerpos que un falso negativo en una PCR para detectar el virus? por el mismo motivo que hace menos daño que una persona no sepa que es inmune a una enfermedad a que una persona crea que no es contagiosa y disperse el virus creyendo que no es portador.
  • ¿Por qué es preferible un falso positivo en PCR a un falso positivo en un test de anticuerpos? Si la persona da positivo al virus por PCR sin tener carga vírica, tendrá la instrucción de guardar cuarentena y evitará establecer contactos estrechos. Esto puede resultar ser un incordio, pero no se pondrían vidas en peligro. Si por el contrario, la persona cree tener inmunidad, puede caer en conductas de riesgo que favorezcan la dispersión de la enfermedad.

 

Finalmente, tenemos que recordar que estas pruebas son complementarias y siempre que haya dudas, se deben hacer análisis adicionales para garantizar la seguridad sanitaria. 

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