Charles Darwin: La expresión de las emociones en el hombre y los animales

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Charles Darwin, imagen de dominio público

Análisis literario

INTRODUCCIÓN
Se trata de un libro sumamente interesante, en comparación con otros textos de Darwin que he tenido la voluntad de leer, y a medida que iba leyendo me percaté de que éste ha resultado ser el más sencillo.
Escrito con un lenguaje no muy complicado, aunque en la descripción de los músculos faciales se adentra mucho en detalles anatómicos y comprende una terminología compleja, el resto del libro se puede leer con relativa facilidad.

En este libro, Darwin intenta demostrar que las emociones y su expresión pueden ser heredadas desde un antepasado común; trata estas acciones como caracteres más del organismo y al ser así, deben de tener una utilidad aunque en la actualidad sea únicamente residual.
A lo largo de los capítulos, se va mencionando lo que es para él la razón por la que se adquiere determinada expresión y cómo puede irse modificando a lo largo de las generaciones; obviamente con ayuda de imágenes y comparación minuciosa pues Darwin tenía que reunir la mayor cantidad de pruebas objetivas. Así mismo, para demostrar si dichas expresiones tienen un antepasado común, las compara en hombres de distintas razas y primates inferiores; del mismo modo, hace una comparativa con los gestos encontrados en otros animales con quienes compartimos un antepasado común mucho más primitivo.

Darwin se sirve de la literatura de Sir Charles Bell, quien le dio como mayor aportación el mostrar la relación existente entre los movimientos de la expresión y los de la respiración. Del mismo modo, se sirve de las imágenes y textos que obtuvo Duchenne al observar a enfermos mentales y niño, ya que los enfermos mentales muestran de una forma más desinhibida sus expresiones. Gratiolet no toma en cuenta los hábitos heredados, sino más bien los individuales pero según Darwin, no alcanza a dar una explicación fehaciente a muchos gestos y expresiones que a lo largo de su libro intentará explicar.

Según comenta Darwin, si el hombre y los restantes animales fueran considerados creaciones independientes, el estudio de sus expresiones estaría separado y se encontrarían pocas respuestas a la razón del erizamiento del pelo en humanos que no resulta realmente útil en comparación del erizamiento sufrido por otros mamíferos para aparentar ser de mayor tamaño. Esto se justifica que es un residuo de nuestros antepasados inferiores y debería ser parte de la clave que explique el que descendamos de otras especies y no seamos una creación divina a parte del resto. Para Darwin, el método más eficaz de todos es la observación para explicar que una expresión es aplicable tanto a los hombres como a los animales inferiores.

Con el fin de señalar las similitudes encontradas en diferentes razas humanas, Darwin envió cartas a sus corresponsales en diferentes partes del globo terrestre, los cuestionarios tratan fundamentalmente las siguientes preguntas de un total de dieciséis:
¿El asombro se expresa con los ojos y la boca ampliamente abiertos y con las cejas levantadas?
¿La vergüenza, si el color de la piel permite comprobarlo, provoca sonrojo? ¿Hasta dónde llega dicho sonrojo en el cuerpo?
Cuando un hombre está indignado o desafiante ¿frunce el ceño, mantiene el cuerpo y la cabeza erguidos, cuadra los hombros y aprieta los puños?
Cuando piensa profundamente en algún tema o trata de entender un rompecabezas, ¿frunce el ceño o arruga la piel bajo los párpados?
Cuando está deprimido, ¿tiene los ángulos de la boca caídos y el extremo interior de las cejas levantando lo que los franceses llaman “el músculo de la pena”?
Cuando está de buen humor, ¿le brillan los ojos, tiene la piel un poco arrugada alrededor y debajo de ellos y muestra los ángulos de la boca ligeramente echados hacia atrás?

Fundamentalmente, se trata de averiguar cómo se manifiestan las emociones en expresiones faciales y corporales con el fin de compararlas con el hombre blanco europeo.
Darwin recibió 36 respuestas a estos cuestionarios que le han servido a lo largo del libro para hacer un análisis entre las siguientes emociones:
Sufrimiento y llanto; abatimiento, ansiedad, pena, desaliento y desesperación; alegría, buen humor, amor, ternura y devoción; reflexión, meditación, malhumor, resentimiento y determinación; odio y cólera; desdén, desprecio, disgusto, culpabilidad, orgullo, impotencia, paciencia, afirmación y negación; sorpresa, asombro, miedo y horror, atención a uno mismo, vergüenza, timidez, modestia y sonrojo.

Los primeros tres capítulos estarán dedicados a los principios básicos de la expresión, los siguientes dos sobre la expresión de las emociones en los animales y los últimos sobre la expresión de las emociones antes mencionadas en el hombre, haciendo unas ligeras comparaciones con los animales. En las últimas observaciones y conclusiones determina fundamentalmente según él cuándo debieron ir apareciendo determinados rasgos a lo largo de la evolución; de tal modo que, podamos identificar cuáles son los más nuevos.

CAPÍTULOS 1, 2 Y 3
PRINCIPIOS GENERALES DE LA EXPRESIÓN

Estos capítulos empiezan describiendo lo que son para Darwin los tres principios básicos que explican la mayor parte de las expresiones y gestos utilizados involuntariamente, observados en los hombres y animales inferiores.
Principio de los hábitos útiles asociados: en ciertos estados anímicos, determinadas acciones más o menos complejas serán directa o indirectamente útiles para aliviar las sensaciones, como veremos más adelante en la contorsión compleja de músculos ante un dolor insoportable.
Principio de la antítesis: Determinados estados de ánimo conducen a ciertas acciones habituales útiles, pero cuando se ha producido un estado opuesto, hay una tendencia a realizar movimientos contrarios notablemente expresivos.
Principio de las acciones debidas a la constitución del sistema nervioso, de manera totalmente independiente de la voluntad y también, hasta cierto punto, del hábito: Cuando lo que Darwin llama “sensorio” es excitado con fuerza, se genera un exceso de fuerza nerviosa que se transmite en determinadas direcciones según las conexiones nerviosas.

PRINCIPIO DE LOS HÁBITOS ÚTILES ASOCIADOS:
Según Darwin, cuando la mente está muy afectada, los movimientos realizados también resultarán afectados. Así pues, da como ejemplo el que un hombre perplejo se rasque la cabeza, o cuando una persona ha visto una dificultad en su habla y por reflejo general, la audiencia carraspea.
La diferencia que se encuentra entre un movimiento reflejo y uno voluntario en niños pequeños es que no son capaces de realizar movimientos análogos como una limpieza total de las vías nasales; ya que son movimientos más complejos que requieren de un aprendizaje.
Darwin pues, estuvo analizando en sus propios hijos el momento en que aparecían los primeros indicios hasta los más complejos para determinadas acciones que teóricamente él no debió transmitirles. Como a unas edades sumamente tempranas (en orden de escasos días), no se pueden adquirir hábitos por imitación, resulta pues un enigma para descifrar cuándo se adquirieron ciertos actos reflejos y por qué.

Estos actos debieron haberse adquirido entonces como una variación que resultase beneficiosa que resultase hereditaria. Como crítica a Darwin, creo que en este sentido ha tenido explicaciones Lamarckistas que personalmente no me han resultado satisfactorias.
Así como hay movimientos habituales útiles, también nos encontramos con otros aparentemente inútiles, pero que debieron resultar serlo en un pasado. Como en el caso del tarro blanco que al descubrir un orificio de lombrices al descubierto, patea el suelo; en el caso de uno en cautividad, se suele ver ese pataleo al sentirse hambriento.

PRINCIPIO DE LA ANTÍTESIS
Según Darwin, cuando se induce un estado de ánimo diametralmente opuesto, se produce una tendencia fuerte e involuntaria a realizar movimientos de naturaleza opuesta.
Esto lo explica con detenimiento en el comportamiento observado en los perros. Cuando un perro se acerca hostilmente a otro, eriza el pelo del cuello y levanta las orejas; mientras que cuando tiene un estado sumiso, las orejas caen hacia atrás y el pelo queda completamente liso. Darwin comenta que ninguno de movimientos de sumisión expresan afecto per-se, y que además no ofrecen utilidad asociada al animal, sino que se explican por estar en completa oposición a una actitud arisca.

En el caso de los gatos, se dan ejemplos similares que pueden resultar las expresiones opuestas: un gato en actitud feroz coloca las orejas hacia atrás (a diferencia del perro) y tensa los músculos superiores del cuello. Mientras que cuando se encuentra en un estado de ánimo afectuoso, eriza el pelo del lomo, levanta el rabo y las orejas están en posición recta.
La misma postura en un perro y un gato, reflejan estados de ánimo totalmente opuestos. Un gato hostil adquiere una posición muy similar a la de un perro afectuoso.

PRINCIPIO DE LAS ACCIONES DEBIDAS A LA CONSTITUCIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO
Evidentemente, cada movimiento está determinado por la constitución del sistema nervioso. Aquí Darwin intenta dar una explicación que no resultó ser muy convincente para el caso en que se haya observado un cambio en la coloración del pelo de una persona que sufría un dolor muy extremo.

Un ejemplo bastante útil es el del temblor observado tanto en animales inferiores y el hombre. Aparentemente no es un movimiento útil, pero en cambio se expresa como resultado a una sensación de miedo intenso; puede resultar incluso un estorbo. Evidentemente, la ciencia no estaba en este momento lo suficientemente avanzada como para explicar las razones de estas reacciones y Darwin las atribuyó a la constitución del sistema nervioso.
Si bien, no estaba tan mal encaminado, no se disponían de las herramientas necesarias para descifrar por completo estas acciones.

Otro de los movimientos que Darwin asocia a este principio es la palpitación extremadamente fuerte del corazón ante la ira o el cólera. Siendo éste último un músculo involuntario.
Para Darwin, este principio ha tenido un peso fuerte para determinar muchas de las expresiones encontradas que no se podían explicar bajo los otros dos principios.

CAPÍTULOS 4 Y 5
LOS MEDIOS DE EXPRESIÓN EN LOS ANIMALES Y EXPRESIONES ESPECIALES EN ALGUNOS ANIMALES

En estos capítulos, se hace descripción sobre los movimientos expresivos que se producen en algunos animales conocidos como en los perros y gatos, además de otros no tan familiares.

Sobre la emisión de los sonidos: según Darwin, las contracciones involuntarias de la glotis junto con los músculos del pecho resultaron ser los originarios de la emisión de los sonidos. Estos sonidos a lo largo de la evolución pudieron asociarse con otros dando como resultado el ser un reclamo para el inicio del apareamiento, mientras se va ganando complejidad cerebral, esos sonidos podrían ser indicativo de otros comportamientos.
Según la complejidad del aparato vibrátil del organismo, se producirían sensaciones distintas sobre distintas especies, incluida la humana.

Erizamiento de los apéndices dérmicos: en el O. Carnivora el erizamiento del pelo parece aparecer universalmente, como he mencionado antes; no siempre tiene el mismo significado. Fundamentalmente tiene que ver con aparentar un tamaño mayor para disuadir a otros depredadores. También lo veremos asociado en otras especies carentes de dichos apéndices.
Las aves suelen posicionar las plumas de determinada forma para parecer más grandes y hostiles, y los erizos colocan sus espinas con el mismo objetivo.

El retraimiento y compresión de las orejas hacia la cabeza: las orejas pueden llegar a ser especialmente expresivas en los animales capaces de moverlas con facilidad. Según Darwin, las orejas se retraen por hábito y asociación siempre que se sienten ligeramente violentos; pero esto no puede ser una regla general a todos los animales, pues en el ganado no se lleva a observar.
En cuanto a la elevación de las orejas, los animales suelen dirigirlas a un punto de interés con el fin de oír cualquier sonido procedente de la fuente de atención.

El perro
Según Darwin, la postura tensa y la cola erecta, así como mantener las orejas tiesas, el mantenimiento del lomo erizado y los ojos dirigidos hacia adelante, se pueden explicar por el principio del hábito asociado ya que estas situaciones normalmente conducen a peleas y el animal tiene que mantenerse en acción. Al estar los músculos en tensión, la cola se mantiene erecta.
Por otra parte, la expresión de afecto puede verse totalmente opuesto a la descrita anteriormente y Darwin lo explica por el segundo principio.

El gato
Cuando un gato se encuentra furioso, se le ve en una postura agazapada y exhibe las uñas; la cola se encuentra moviéndose de un lado a otro y el pelo no se encuentra erizado. Las orejas se retraen fuertemente (al contrario cuando un perro se encuentra sumiso) y se exhiben los dientes.
En cuanto a los movimientos que demuestran afecto, son totalmente opuestos y Darwin los explica bajo su principio de la antítesis.

Caballos
Cuando están furiosos, echan las orejas hacia atrás, proyectando la cabeza y exhibiendo los incisivos como una postura dispuesta para morder.
Cuando se encuentran asustados, sus acciones son muy expresivas y pueden llegar a ser muy violentos.
Rumiantes
Suelen ser muy discretos en el momento de manifestar sus emociones, y básicamente se pueden escuchar mugidos de diferente intensidad.

Monos
Darwin dedica una gran parte de este capítulo a la descripción de las manifestaciones de distintos estados anímicos para poner en contraste con los encontrados en diversas razas de humanos y así poner en evidencia su naturaleza heredable.
Los chimpancés jóvenes suelen manifestar su alegría emitiendo una especie de grito, al igual que los niños de temprana edad; cuando a los orangutanes que les hace cosquillas, muestran un gesto similar y profieren sonidos de risa.
En cuanto a las sensaciones dolorosas, no se suelen distinguir muy bien las de cólera moderada aunque los sentimientos de pena son muy expresivos y cuando se encuentran afligidos chillan. En los orangutanes, un aspecto melancólico se puede traducir en su apariencia decaída, los ojos apagados y cambio de color en la tez. Cosa que se puede comparar con los de los seres humanos.
En cuanto a la expresión del cólera, algunos hacen pucheros al encontrarse irritados; como podemos ver en los niños pequeños. Otros al encontrarse encolerizados, profieren chillidos fuertes.
Darwin no observó en chimpancés como en el caso de los humanos, que la perplejidad se manifieste con una boca abierta, pero sí notó que algunos monos el terror lo expresan con gritos y retracción de labios para mostrar los dientes.
Darwin concluye entonces que los monos son casi tan expresivos como los humanos.

CAPÍTULO 6
SUFRIMIENTO Y LLANTO EN EL HOMBRE

El llanto: Para Darwin, el cerrar con fuerza los párpados comprimiendo así el globo ocular, tiene como utilidad el proteger los ojos, constituye así una defensa del sistema vascular ante un impulso de sangre.
En cuanto a la utilidad de secreción de lágrimas, es la de lubricar la superficie del ojo y como función secundaria, mantener húmedos los conductos nasales para que se pueda humedecer el aire inhalado y mejorar la capacidad olfativa.
Primero hay una contracción de los músculos superciliares, que dirigen las cejas hacia el centro y abajo, los músculos orbiculares y ciliares se contraen a la vez y al final los de la nariz dando el gesto característico.
En cuanto a la ontogenia a lo largo del año del ser viviente, cuando un niño ya logra empezar a llorar, los músculos del labrio superior se contraen y no tienen una tendencia de abrir la boca completamente; cosa que con la edad empieza a verse.
Así como Darwin menciona que es interesante ver la historia de la evolución a lo largo que crece y se desarrolla el feto, podemos ver la historia evolutiva de aparición de las expresiones a lo largo del crecimiento de un niño pequeño. Según él, el llanto debe haberse adquirido en la época en que el hombre se separó de su ancestro común del Gen. Homo.

En cuanto a los chillidos, durante los sollozos la glotis es el órgano más afectado, en ese tiempo se consideraban particulares de la especie humana, mientras que se fueron registrando casos de otros animales vistos en el parque zoológico.
Según se solía atribuir, el llanto era una característica meramente humana, aunque Darwin menciona que aunque no s e logre ver el derramamiento de lágrimas en otros primates, otras especies son capaces de hacerlo. Del mismo modo, atribuye su aparición según el primer principio y cuya utilidad es la de aliviar el sufrimiento; de modo que, cuanto mayor sea el llanto, mayor será el alivio producido.

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Horror y agonía, según Darwin. Imagen de dominio público.

CAPÍTULO 7
ABATIMIENTO, ANSIEDAD, PENA, DESALIENTO Y DESESPERACIÓN

Cuando se sufre un pesar muy fuerte, una persona busca aliviarse mediante movimientos frenéticos; pero cuando este sufrimiento es demasiado prolongado, el cuerpo tiende a permanecer inmóvil y pasivo.

Oblicuidad de las cejas. Los músculos que entran en acción al sentir pena, son los que tienden a colocar las cejas oblicuas, siendo este fenómeno más observable en niños y mujeres que en hombres. Mientras que la capacidad de hacer entrar en acción dichos músculos de forma voluntaria, parece ser hereditaria.
Darwin observó los estudios hechos con dementes, quienes no poseen la inhibición para ocultar sus sentimientos. Según menciona, en los dementes, estos músculos actúan de modo persistentes.
Del mismo modo, ha encontrado que esta acción no está restringida a los europeos, sino que parece ser común en todas las razas humanas. Así pues, a lo largo de este libro veremos qué gestos han sido estrictamente moldeados por la sociedad y cuáles, en contraste se pueden considerar universales.
La causa de la oblicuidad de las cejas parece iniciarse en la dependencia de una diferencia en su movilidad general y en la fuerza de los músculos piramidales. Esto se puede ver en los niños próximos a llorar, parece ser entonces un indicio de que nuestros antepasados han hecho lo mismo y con el paso de los años reprimían el llanto de esta misma forma: contrayendo los músculos y dejando ver la oblicuidad de las cejas.
En cuanto a la caída de los ángulos de la boca, la explicación dada por Darwin es la misma que para el caso de la oblicuidad de las cejas; Duchenne menciona que estos son los músculos faciales menos sometidos al control de la voluntad. Finalmente, la causa total de la caída característica de los ángulos de la boca, junto con la oblicuidad de las cejas parece ser que es la de prevenir un ataque incontrolable de llanto.

CAPÍTULO 8
ALEGRÍA, BUEN HUMOR, AMOR, TERNURA Y DEVOCIÓN

En cuanto a la alegría, según se describe, la causa más común de la risa en personas adultas es que algo curioso o incongruente provoca sorpresa y a la vez un sentimiento de superioridad de quien ríe, que al mismo tiempo debe de encontrarse de buen humor. Ese exceso de energía nerviosa debe escapar de alguna forma y lo hace en tono de risa.
Esto se expresa mediante la contracción de los orbiculares inferiores y un levantamiento del labio superior de la boca, además que las cejas se encuentran ligeramente bajadas. Una sonrisa falsa puede distinguirse así, al verla en ausencia de los pliegues encontrados alrededor de los ojos en una sonrisa genuina.

Así como se ven accesos de lágrimas en un ataque de llanto, también se puede encontrar en uno de risa. Con fin de protección de los ojos, los músculos orbiculares se contraen fuertemente y resulta paradigmático (al menos para Darwin) el hecho de que no se pueda encontrar diferencia entre un rostro bañado en lágrimas de una persona tras un ataque de risa desmedida y la de una tras un ataque de llanto.
Así pues, la expresión que denota buen humor y jovialidad; aunque no produzca una sonrisa en sentido estricto, muestra una tendencia a retraer los ángulos de la boca. Esta expresión parece ser igual en todas las razas humanas y según el autor, se puede reconocer fácilmente. A mí personalmente me parece de mucha dificultad encontrar las emociones básicas en una persona y mucho más las derivadas de ellas.

Para Darwin, el amor y la ternura no tienen una expresión característica. Así pues, signos de amor como el acto de besarse es meramente cultural, pues en otras razas no ha sido encontrado; por tanto, podría considerarse erróneo el creerlo innato como signo de afecto en los humanos.

En cuanto a la devoción, debe ser otro sentimiento con expresiones culturales. Pues varía según las creencias religiosas asociadas. De tal modo, que algunas personas podrán demostrarla juntando las manos y elevando los globos oculares dirigiendo la mirada hacia el cielo.

CAPÍTULO 9
REFLEXIÓN, MEDITACIÓN, MALHUMOR, RESENTIMIENTO Y DETERMINACIÓN

Al referirnos a la reflexión, se tiende a concluir que el fruncir el seño no lo explica únicamente. La reflexión profunda raramente suele llevar a un fruncimiento, mientras que durante un pensamiento el hecho de que una sensación interfiera con la reflexión, suele hacer mover las cejas de esta forma característica.
Darwin indica pues, que el fruncimiento del ceño relacionado con la reflexión, se produce ante una interferencia en la serie de pensamientos que nubla la mente de la persona en ese momento y que se puede explicar bajo el mismo principio que se aplicó en el llanto. Como una forma de liberación de la sensación desagradable o en este caso, la sensación de obstrucción. Esto puede deberse pues, a que los músculos que rodean los ojos se contraen asociativamente para evitar un exceso de luz y ayudar a la visión lejana.

Para la abstracción y meditación, generalmente esta expresión suele ser totalmente distinta a la anterior, pues los ojos parecen vacíos y el fruncimiento del ceño no se produce. Al mismo tiempo, los párpados inferiores tienden a levantarse y los músculos orbiculares superiores se encuentran ligeramente tensos. Este mismo gesto se ha encontrado también en los malayos, así que no puede atribuirse a una característica cultural adquirida.

Malhumor. Expresado directamente como una boca firmemente cerrada y con el fruncimiento del ceño. El cierre de la boca suele producir un efecto de determinación, junto con los hombros levantados; este gesto suele verse también en otras tribus muy lejanas a los europeos.
Al principio, el gesto inicial en edades tempranas es el de mostrar hacia afuera los labios. Los niños europeos tienden a perder este gesto; mientras que otras tribus y niños salvajes no la han perdido a lo largo de su crecimiento. Así pues, el desairar con el hombro es otro rasgo que se encuentra en los niños como signo de desprecio y que es más marcado a esas edades.

Decisión o determinación. Parece ser que al principio, cuando se tiene intención de llevar a cabo una tarea difícil, se hinchan los pulmones manteniendo la boca firmemente cerrada con el fin de evitar que la respiración obstruya dicha tarea delicada. Por tanto, el cierre que se realiza habitualmente en la boca podría llegar a expresar decisión de carácter y éste a su vez, expresar obstinación.

CAPÍTULO 10
ODIO Y CÓLERA

¿Qué sucede cuando pensamos que vamos a sufrir una ofensa por parte de una persona insignificante para nosotros? simplemente sentiremos menosprecio o desdén, pero si ocurre con una persona importante esto se puede convertir directamente en odio.
Darwin da entonces una descripción cuando se siente furia: los labios paralizados niegan a obedecer a la voluntad, la respiración se ve afectada, hay una afluencia de sangre hacia la cabeza y las ventanas de la nariz tiemblan. El ceño permanecerá liso y los ojos con una mirada intensa y abierta, podrán parecer inyectados en sangre.
Los labios se proyectan hacia afuera, mostrando los dientes; lo cual resulta interesante en la especie humana ya que no los utilizamos para atacar como otros animales, esto puede dar indicio de nuestra condición de animales además de que en algunas ocasiones personalmente he visto cómo dos personas se lanzan mordiscos para hacer daño sin que éstos resulten en realidad letales. Por tanto, Darwin establece que el cerebro de toda persona pasa durante su desarrollo por las mismas fases que tienen lugar en los animales inferiores.
Durante el sentimiento de cólera, no se puede distinguir claramente con el de la furia; inclusive yo tiendo a confundirlas mucho. Bajo una cólera moderada, señala Darwin, la actividad del corazón se ve incrementada, el color se intensifica y los ojos se vuelven brillantes; la respiración se acelera y las aletas de la nariz se dilatan posiblemente para facilitar la entrada de aire. La boca apretada resulta ser característica y tanto la furia, como la cólera y la indignación se manifiestan de la misma manera en todo el mundo.

El descubrir un canino de un lado, suele denotar burla o provocación. En estos momentos, los otros signos de furia no se hayan presentes. Curiosamente, es raro provocar este gesto voluntariamente y resulta interesante por qué el efecto es distinto cuando se muestra sólo uno, a cuando se muestran los dos.
Para Darwin, esta es otra expresión que nos relaciona con nuestro pasado animal pues aunque se muestre el canino, no se procede a utilizarlo con una intención diferenciada a con la que se utilizarían otros dientes para ocasionar daño durante una pelea. Supone también, que nuestros antepasados machos antropomorfos podrían haber poseído grandes caninos.

CAPÍTULO 11
DESDÉN, DESPRECIO, DISGUSTO, CULPABILIDAD, ORGULLO. IMPOTENCIA, PACIENCIA, AFIRMACIÓN Y NEGACIÓN.

Este capítulo es interesante, sobre todo en la parte de la afirmación; pues la mayoría de las personas tienden a pensar que este gesto se produce de igual forma en todo el mundo.
El desprecio y el desdén suele manifestarse mostrando un poco el diente canino de un lado de la cara; tal cual como hemos visto en el capítulo anterior. A mí personalmente, me cuesta muchísimo poder diferenciar todas estas emociones de una simple cólera.
El método más común en la muestra de desprecio es similar al gesto que se hace cuando se huele o prueba un alimento desagradable. Las ilustraciones suelen ser bastante descriptivas para estos casos (Lámina V).
El origen posible de este gesto, lo explica Darwin comparando la capacidad que tienen los rumiantes a rechazar voluntariamente un alimento. Esto debe ser un síntoma de que nuestros antepasados tenían esta misma capacidad, entra involuntariamente debido a la fuerza de haber adquirido un hábito bien establecido.

En cuanto a los celos, envidia, avaricia, rencor, suspicacia, impostura, disimulo, culpabilidad, vanidad, engreimiento, ambición, orgullo, humildad, etc. Podría decir que me sorprende cómo es simplemente capaz de lograr distinguir o hacer una breve descripción de cada una de estas sensaciones, pues para mí resulta tarea imposible y sólo puedo basar mis sentimientos en tres básicos: alegría, tristeza y enfado; las demás resultantes son para mí una mezcla de intensidades entre ellas.
Darwin menciona que cuando una persona se siente culpable, sus ojos tienden a evitar mirar a su acusador; o cuando una persona es engreída, levanta la cabeza y permanece erguido. En cuanto a la incapacidad o la impotencia, se suele ver que las manos se muestran con un ligero encogimiento de hombros. Para Darwin, el gesto de encogerse de hombros le parecía muy complejo y que debía ser aprendido; pero al ver indicios de su presencia en una persona ciega y sorda de nacimiento, y que en otras tribus humanas se puede encontrar aunque no tan complejo como en los europeos, deduce que es un gesto global en la especie humana.
El encogimiento de hombros entonces, puede indicar la incapacidad de una persona de no ser capaz de llevar a cabo determinada tarea. La resignación entonces se demostraría mostrando las palmas de las manos una sobre otra en la parte baja del cuerpo.
Para el caso de colocar los brazos en ángulo y apretar los puños contra él no es un gesto universal, pues en otras razas, la indignación se muestra cuando una persona se presta directamente a atacar.

Darwin atribuye todos estos movimientos, aparentemente inútiles al principio de la antítesis. Ya que la actitud de una persona que no se encuentra indefensa, es totalmente contraria a estas posturas ya que se prepara a actuar en consecuencia.

En los signos de afirmación o negación con la cabeza, cabe mencionar que no se tratan de movimientos universales para todas las razas. Aunque en niños pequeños, los primeros signos de negación suelen ser al rechazar la comida, alejando ligeramente la cabeza de la fuente y en este caso sí que se suele presentar una uniformidad en el mundo. Las excepciones más notables las podemos encontrar en los árabes, esquimales, en algunas tribus australianas y en los dayaks.
En cuanto al cabeceo para afirmar, hay más excepciones que las encontradas en la negación. Muchas de ellas han sido adquiridas culturalmente a lo largo de la historia.

CAPÍTULO 12
SORPRESA, ASOMBRO, MIEDO Y HORROR

Darwin lo describe de la siguiente manera:
Si es repentina e intensa, la atención se transforma gradualmente en sorpresa y ésta en asombro, éste se transformará luego en pasmo estupefacto. Este último gesto tiene una analogía con el terror.
Mientras que la atención se ve manifiesta por una ligera elevación de las cejas, en la sorpresa se elevan todavía más junto con los ojos y la apertura de la boca.

Volviendo a mi situación personal, no logro distinguir el terror de la sorpresa, así mismo del asombro o de la estupefacción. De tal modo, que me resultan sumamente llamativas las descripciones de Darwin, pues debe ser realmente complicado observar con tanto detenimiento expresiones que pueden durar tan poco tiempo.

La elevación de las cejas parece ser un impulso innato, pues también se expresan en personas privadas de la visión y en otras tribus alrededor del mundo. Parece ser que el origen reside en aumentar la apertura de los ojos de modo que el campo de visibilidad aumente notablemente y los globos oculares puedan moverse con facilidad. La causa más próxima por la que la boca se abra debe ser debido a que el sentido de la audición se ve favorecido, así como se acelera la actividad cardíaca acompañada de la respiración, permitiría entonces que dicha respiración sea más silenciosa.

En cuanto al levantamiento de brazos ante la sorpresa, Darwin no tuvo la oportunidad de preguntar si se ve en otras tribus, pero supone que es un gesto que se puede explicar por el principio de la antítesis, ya que cuando una persona se mantiene serena, todos sus músculos se encuentran relajados.

Para el miedo y el terror, Darwin atribuye este último como un miedo extremo. En este caso, el corazón puede latir con tanta fuerza que incluso deja de funcionar, es entonces cuando viene el desvanecimiento. Físicamente se ve la aparición de una palidez, la respiración es difícil y las aletas de la nariz se dilatan mucho.
En las distintas razas, se manifiesta de la misma forma, incluso en personas de tez sumamente oscura puede verse una palidez ligera.

Como pasa en animales inferiores, Darwin menciona que el erizamiento del pelo bajo la furia o el terror también se produce en el género humano. Aunque yo personalmente no he tenido oportunidad de visualizarlo.
Parece ser, que con el fin de abrir mucho la boca y facilitar la respiración durante un ataque de pánico, el músculo cutáneo del cuello se contrae aunque se menciona aquí que no sucede ante un miedo paralizante extremo.

Las pupilas también se ven afectadas durante una experiencia terrorífica, aunque en este caso Darwin menciona que no consiguió obtener pruebas contundentes que lo confirmaran; salvo el caso de una mujer institucionalizada en un centro para enfermos mentales. Finalmente, en este capítulo, Darwin no da una posible razón en este apartado.

La imagen que se presenta aquí, en lo particular me gusta mucho, pues resulta perfecta para describir una sensación de horror.
Se trata de una sensación sumamente energética (según C. Bell), el cual no se encuentra debilitado por el miedo.
Así pues, la imagen presentada aquí obtenida por el Dr. Duchenne, muestra que el horror se muestra por una fuerte contracción del ceño, los ojos y la boca se encuentran abiertos y las cejas levantadas.

Por tanto, Darwin concluye que algunos síntomas aquí descritos pueden explicarse mediante los principios del hábito, la asociación y la herencia. Pero para el caso de los fuertes latidos del corazón y el descontrol de los esfínteres se deben a que se interrumpe la transmisión de fuerza nerviosa desde el sistema cerebro-espinal.

CAPÍTULO 13
ATENCIÓN A UNO MISMO, VERGÜENZA, TIMIDEZ, MODESTIA, SONROJO.

Por lo menos, en los tiempos de Darwin, se atribuía la capacidad del sonrojo como una cualidad específica humana. La belleza de una joven podría determinarse o aumentar a medida que tenía capacidad de ruborizarse con mayor facilidad. Esta propensión al sonrojo se observó hereditaria.

Según comenta Darwin, esto se produce por la relajación del recubrimiento muscular de las arterias menores, entonces los capilares se llenarán de sangre. Además de enrojecerse el rostro, también se pueden ver afectadas las orejas y parte del cuello, según las conclusiones que da Darwin, tienen mayor facilidad para ruborizarse, las zonas descubiertas del cuerpo que suelan tener contacto con el sol, temperatura y otras alteraciones climáticas; esto explicaría por qué en los europeos parece ser que el enrojecimiento alcanza hasta partes bajas del cuello, mientras que otras personas de otras tribus lejanas pueden llegar a sufrirlo en el pecho y los brazos. Dichas tribus se caracterizan por ir ausentes de vestimenta.

Para los cafres africanos, es difícil identificar el sonrojo por el tono tan oscuro en la piel; pero no descarta su capacidad para ruborizarse. Finalmente, concluye que aunque no en todas las razas sea de fácil apreciación, esta característica debe ser común a todas las razas humanas.

Cuando se siente vergüenza, no únicamente se tenderá al enrojecimiento; sino que este sentimiento también viene acompañado de movimientos torpes o tartamudeos debido a la sensación de niebla en la mente. La posible explicación que da Darwin ante el fenómeno, es que existe una relación entre la circulación capilar de la superficie de la cabeza y la cara con la del cerebro. Evidentemente, ambas cosas se verían alteradas ante este cambio.
Una atención dirigida a cierta parte del cuerpo, produciría una interferencia con la contracción usual de los capilares de esa zona, incrementando así la actividad funcional de dicha parte. Como el rostro ha sido durante mucho tiempo el objeto principal de atención, Darwin señala esa parte como la diana principal a ser susceptible del enrojecimiento.

Esta tendencia se transmitiría hereditariamente, la atención en la opinión del resto sobre uno mismo será el responsable de la aparición del rubor.

Fundamentalmente, la timidez, la vergüenza y la modestia suelen ser los interruptores de este estado. Parece ser, que mientras más se encuentre una persona pendiente del ¿qué dirán? de los demás, su propensión al sonrojo se verá acentuada. La timidez sería la causa principal de dicho enrojecimiento, Darwin lo asocia etimológicamente al miedo, más que nada realmente a la incomodidad durante la presencia de otras personas de quienes se está sujeto a examen.

Otra de las causas a las que achaca el enrojecimiento; es el sentimiento de culpabilidad fundamentalmente debido a que la persona a quien se culpa, estará considerando en su mente el que otras personas estén pensando que en realidad son los responsables de determinado acto. Nuevamente Darwin recurre a la razón de la opinión de otras personas en relación a uno mismo, así pues esto también lo extrapola al caso de la transgresión de la etiqueta.
La sensación continua de estar sujeto a examen por parte de otras personas será determinante.

Finalmente, podremos decir que este libro me ha resultado de gran interés. Fundamentalmente porque me ha abierto la posibilidad del análisis del comportamiento gesticular en el hombre.

A lo largo de mi vida he tenido que pasar por una serie de entrenamientos para intentar identificar en otras personas las emociones básicas en el hombre, aunque nunca creí que realmente podría ser tan complicado. Parece ser que no soy la única persona con dificultades en la percepción de las emociones y no se trata de un “todo o nada”, sino que hay matices que los más expertos son capaces de identificar.

Se echan en falta la expresión de los microgestos, pero como se trata de un tema más reciente, es obvio que no se hablaría de esto.
Este libro lo recomendaría también a otras personas que viven la misma problemática que yo, en algunos casos no tanto por el tema didáctico, pues muchos de estos principios propuestos por Darwin estarán obsoletos; sino por el valor científico que tiene en el fondo. El tratar la expresión de las emociones como caracteres más que pueden tener cierta utilidad o no en los animales, utilizar su análisis como una razón más para creer la relación que tenemos con otros seres denominados inferiores, resultó ser un hito en la historia de la Biología.

Para Darwin, la herencia de muchas de nuestras acciones expresivas explica el hecho de que los ciegos las manifiesten tan bien como los videntes, así como las diversas razas humanas. Que los caracteres innatos requieren práctica por parte del individuo antes de poder realizarse de forma completa, como el llanto o la risa.
Que acciones que fueron voluntarias en sus comienzos se convierten en habituales y finalmente se convierten en hereditarias, entonces podrán ser realizadas en contra de la voluntad.
Que las principales expresiones mostradas por el hombre son iguales en todo el mundo y este hecho demuestra así que las diferentes razas descienden de un mismo tronco ancestral, el cual debió ser casi totalmente humano antes del periodo en que las razas divergieran.
Que la risa apareció antes de la humanidad, que el miedo se expresaba casi igual que como vemos ahora. Que el sufrimiento no se mostraba tan expresivo en nuestros antepasados, sino hasta que los músculos que rodean los ojos adquirieron su estructura actual; la producción de lágrimas es una acción refleja.
Que el llanto sea de tardía aparición en la evolución humana pues los monos antropomorfos no la poseen. La furia debe haberse expresado desde épocas muy tempranas, el fruncimiento del ceño hasta que el hombre adoptó la postura erguida; igualmente para mostrar indignación mostrando los hombros cuadrados y los puños apretados.
Para el disgusto, éste debió aparecer en un periodo muy temprano asociados a movimientos para provocar el vómito, mientras que la mirada de desdén debe ser de aparición más tardía.

Para Darwin, el rubor era la expresión humana por excelencia, ya que es común a todas las razas, sean o no visibles los cambios de color de la piel.
La capacidad de desarrollar unas facultades mentales tales para considerar el propio aspecto personal y ser sensible a él. Esta es la razón por la aparición del rubor y por tanto, la considera como exclusivamente humana y de aparición muy tardía a lo largo de la evolución.

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