Curiosidades científicas de la vida cotidiana

El veneno está en la dosis: botulismo y botox.
En ocasiones vemos latas, tetrabricks de zumos y otros productos hinchados. Se desaconseja tajantemente consumirlos ya que podrían contener una bacteria llamada Clostridium botulinum. Esta bacteria sintetiza una toxina que actúa sobre el sistema nervioso dando lugar a la enfermedad conocida como botulismo a través de la ingesta de productos en los que ha crecido la bacteria, dando lugar a desenlaces fatales. Curiosamente, tras investigar el modo de acción de esta neurotoxina, se ha empleado en menor dosis para usos médicos y estéticos: el botox. Debido a la capacidad para bloquear la liberación de la acetilcolina, se bloquea la transmisión del impulso nervioso, y actualmente se emplea como tratamiento estético para evitar la aparición de arrugas en el rostro. Otro de los usos que se le da, es para el tratamiento de la hiperhidrosis, personas que sufren de sudor excesivo en manos y otras zonas del cuerpo que les impide llevar una vida normal.

Mr. Bean y el medio de cultivo.
En el episodio “Do it yourself”, se observa a Mr. Bean sazonando unos trozos de ramas de árbol con el clásico inglés Marmite. El Marmite es en realidad un preparado de extracto de levadura. En el laboratorio, se emplea este mismo material en polvo para elaborar medio de cultivo (LB, Ψ Broth, entre otros) para que las bacterias de uso biotecnológico como Escherichia coli crezcan. Se trata de un medio rico en nutrientes necesarios para ellas.

Los ingredientes para preparar un litro de medio LB (Luria Bertani) son:
10g de triptona
10g de NaCl
5g de extracto de levadura

Naranja langostino, naranja zanahoria.
¿Por qué cambian de color al cocerlos?
Los crustáceos sintetizan una biomolécula perteneciente al grupo de los carotenoides. Estas moléculas se pueden encontrar en distintos alimentos anaranjados y rojizos como las zanahorias (beta-caroteno) y los tomates (licopeno), aportando así su color característico y apetitoso. En los crustáceos, el carotenoide se encuentra asociado a una proteína que provoca un cambio en las propiedades ópticas y de esta forma puede camuflarse con el medio. Al elevar la temperatura, la proteína se desnaturaliza y el carotenoide se libera, recupera sus propiedades ópticas y da lugar a la aparición del característico color.

Los plátanos y sus semillas abortadas.
Esos pequeños puntos que vemos al comer un plátano o una banana, en realidad son los restos de los “abortos” de las semillas y no semillas en sí. El fruto de estas plantas no podría ser comestible de no ser por su distribución no equitativa de los cromosomas. Se trata de un cruzamiento de un organismo diploide o 2n (con un par de cromosomas, como los humanos) con uno tetraploide o 4n (dos pares de cromosomas), al “juntarse”, tendríamos tres pares de cromosomas 6n que al sufrir meiosis, darán lugar a un organismo triploide o 3n. Al ser triploide (tres juegos de cromosomas), no producirá semillas fértiles al no poder distribuir equitativamente los cromosomas porque 3/2 no da un número entero. Estas plantas se propagan por clonación y una de las variedades más populares es la Cavendish.

Al igual que los plátanos, otras variedades de frutos sin semillas pueden obtenerse por el mismo método como las sandías sin pepitas (erróneamente la gente las considera como transgénicas).

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Un comentario en “Curiosidades científicas de la vida cotidiana

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